Trabajo con adultos que tienen todo… menos paz. Que han construido una vida brillante por fuera, pero hueca por dentro.
No te voy a dar consejos. No voy a decirte que todo estará bien. Voy a acompañarte a entender qué se rompió en el camino. Y sobre todo: a que lo puedas mirar sin miedo.
No te prometo soluciones rápidas. Te prometo conversaciones honestas.